viernes, 10 de septiembre de 2010

Características de Internet

Universal.
Internet está extendida prácticamente por todo el mundo. Desde cualquier país podemos ver información generada en los demás países, enviar correo, transferir archivos, comprar, etc. Esta universalidad plantea algunos problemas legales, ya que lo que es legal en un país puede no serlo en otros. No existe una ley universal que obligue a todos los países, aunque sólo sea en aspectos relacionados con Internet.

Fácil de usar.
No es necesario saber informática para usar Internet. Podríamos decir que usar Internet es tan sencillo como pasar las hojas de un libro. En unos minutos, cualquier usuario con poca experiencia aprende a identificar los enlaces.

Variada.
En Internet se puede encontrar casi de todo, y si hay algo útil que falte, el que se dé cuenta se hará rico. Por supuesto que también hay muchas cosas inútiles, pero poco a poco irá quedando sólo lo bueno.

Económica.
Si piensas lo que te costaría ir a varias bibliotecas y revisar 100 libros, o visitar varias tiendas para buscar un producto y lo comparas con lo que te cuesta hacer lo mismo en Internet el ahorro de tiempo y dinero es impresionante.

Útil.
Disponer de mucha información y servicios rápidamente accesibles es, sin duda, algo útil. Hay muchos ejemplos sobre cosas que son más fáciles a través de Internet.


Libre.

El espíritu de dejar circular la información libremente es una de las razones que ha permitido el crecimiento espectacular de Internet. Si en sus comienzos los científicos que desarrollaron el soporte técnico de Internet, como el protocolo TCP/IP, no lo hubiesen puesto a disposición de la industria, hoy Internet no sería lo que es.

Anónima.
Podemos decir que ocultar la identidad, tanto para leer como para escribir, es bastante sencillo en Internet. Esta característica está directamente relacionada con el punto anterior, ya el anonimato puede facilitar el uso libre de la red con todo lo que esto conlleva. Entendido de forma positiva en anonimato facilita la intimidad y la expresión de opiniones. Aunque también facilita la comisión de delitos.

Autorregulada.
¿Quién decide cómo funciona Internet? Algo que tiene tanto poder como Internet y que maneja tanto dinero no tiene un dueño personal. No hay ninguna persona o país que mande en Internet. En este sentido podemos decir que Internet se autorregula o autogestiona. La mayoría de las reglas que permiten que Internet funcione han salido de la propia Internet.


Un poco caótica.



Después de lo dicho en el punto anterior parece un contrasentido decir que Internet es caótica. Es caótica en el sentido que no está ordenada ni tiene unas reglas estrictas de funcionamiento que permitan asegurar que todo funciona correctamente, fundamentalmente en el aspecto del contenido.
Podemos navegar por Internet y naufragar constantemente, encontrando enlaces que no llevan a ninguna parte, páginas que dan errores, formularios que fallan, vídeos que nunca se cargan, textos descuadrados y faltas de ortografía que claman al cielo. Y esto no sólo sucede en las páginas personales, también en portales que han costado mucho dinero.

Insegura.
La información de Internet viaja de un lugar a otro a través de las redes de comunicación y la mayoría sin encriptar. Por lo tanto es posible interceptar una comunicación y obtener la información. Esto quiere decir que se puede leer un correo o obtener el número de una tarjeta de crédito.


En resumen, podemos decir que partiendo de una situación de cierta falta de seguridad estamos llegando a una situación en la que cada vez es más seguro usar Internet, si tomamos las precauciones adecuadas. La opinión pública es muy sensible a estos temas por lo que se ha creado el mito de que Internet es muy insegura, cosa que tampoco es cierta. Por ejemplo, comprar a través de Internet puede ser igual o más seguro que hacerlo por otro medio. Realmente, el porcentaje de casos de fraude en la compra por Internet es muy bajo. Hoy en día se puede comprar con bastante garantía en la mayoría de los sitios web reconocidos y serios.

Crecimiento vertiginoso.
El número de personas que utiliza Internet crece a un fuerte ritmo, y también el número de empresas que hace negocios en Internet. Cada vez se mueve más dinero por la red. En 1996 había 242.000 usuarios de Internet en España, en el 2004 más de 13.000.000, pasando de los 24.000.000 a finales del 2008. Este crecimiento tiende a estabilizarse, quedando cada vez menos gente sin acceso a la red.

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